Todo comenzó en un local modesto, con pocas mesas, muchas ilusiones y una cocina que hablaba claro: producto, respeto y sabor. Juan Carlos Padrón dio los primeros pasos de este proyecto acompañado de su familia, y con el tiempo, su hermano Jonnathan se unió como pilar creativo. La sala, a cargo de Laura, completó un triángulo humano que sigue latiendo fuerte hasta hoy.
No ha sido un camino fácil. La apuesta por una cocina personal y sin concesiones no siempre encaja en los moldes. Pero con perseverancia, pasión y mucho trabajo, el pequeño rincón fue ganando reconocimiento, y en 2016 llegó la primera estrella Michelin.
Hoy, El Rincón de Juan Carlos se encuentra en el Hotel Royal Hideaway Corales Beach, con vistas al mar, pero mantiene intacto el espíritu con el que empezó: la humildad, el trato cercano y la cocina que habla desde el alma. No somos un restaurante de moda. Somos una familia que cocina para emocionar.